Realmente, la determinación de la frecuencia más conveniente vino debida a la necesidad de ir superando los problemas tecnológicos que iban apareciendo en la expansión de la energía eléctrica por todo el mundo.
Así, en los primeros años la energía eléctrica se utilizaba casi exclusivamente para la iluminación pública, hoteles, bancos y casas de personas más bien pudientes y para evitar los efectos estroboscópicos las frecuencias utilizadas eran altas.
Cando se introdujo la energía eléctrica dentro de los procesos fabriles y el consumo de la energía debía de ir destinado, no solo a iluminación, sino a potencia se redujo la frecuencia de ésta hasta los valores actuales.
El por qué de 50 Hz en Europa y de 60 Hz en EE.UU vino debido única y exclusivamente determinado de la posición de preponderancia de AEG en Europa y de GE en EE.UU, cuyos ingenieros se decantaron en su momento por una u otra.
Otro ejemplo donde existen diferencias es en las máquinas eléctricas de inducción, en las que la velocidad de giro depende de la frecuencia de la corriente, esto puede ser una ventaja o inconveniente dependiendo de la aplicación para la que se diseñe la máquina (aunque hoy en dia cada vez es menos importante al existir variadores de frecuencia para el control de la velocidad). En este tipo de máquinas, así como en transformadores, el valor de la frecuencia también afecta al tamaño de la máquina según la siguiente expresión:
E = 4.44· Numero de espiras · Flujo magnetico · frecuencia
Si analizamos la anterior expresión (aplicable a un transformador) podemos ver que para un mismo número de espiras y un mismo voltaje, el flujo disminuye con el aumento de la
frecuencia; esto implica a su vez una disminución de la sección del núcleo ferromagnético, y por tanto disminución del tamaño de la máquina (este es uno de los motivos por los que ciertas áreas de la ingeniería como la aeronáutica utilizan frecuencias elevadas), que repercute en el coste del equipo. Otros equipos que verían afectados sus magnitudes nominales son las reactancias y condensadores para los mismos valores de L y C cuando los conectamos a redes de distinta frecuencia
frecuencia; esto implica a su vez una disminución de la sección del núcleo ferromagnético, y por tanto disminución del tamaño de la máquina (este es uno de los motivos por los que ciertas áreas de la ingeniería como la aeronáutica utilizan frecuencias elevadas), que repercute en el coste del equipo. Otros equipos que verían afectados sus magnitudes nominales son las reactancias y condensadores para los mismos valores de L y C cuando los conectamos a redes de distinta frecuencia






